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| Ishan y parte del grupo frente al conjunto esculpido en roca de las siete estatuas del templo de Buduruwagala. |
En nuestro circuito por Sri Lanka dejamos al sur el Parque Nacional de Yala y nos dirigimos a Ella, una pequeña ciudad al norte que es paso obligado para acceder al triángulo cultural que conforman las ciudades sagradas de Kandy, Dambulla y Polonnaruwa. Se trata de una ruta donde el paisaje empieza a ser más verde y frondoso, también se ven algunos lagos artificiales y se divisan a lo lejos las colinas de la cordillera central. Es una ruta llena de pequeñas sorpresas que merecen una parada para contemplarlas y fotografiar, como el templo de Buduruwagala, las cascadas de Ravana, el Puente de los Nueve Arcos o la subida a uno de los picos de la región como la que hicimos al Pequeño Pico de Adán.
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| Buda central y uno de los dos tríos de relieves en piedra que lo flanquean en el templo de Buduruwagala, a 37 kms de Ella. |
Templo de Buduruwagala
Nuestra primera parada fue en un templo budista escondido en un frondoso bosque. Leo en mi guía de turismo que Buduruwagala es un lugar poco visitado por los turistas extranjeros y, efectivamente, cuando llegamos a primera hora de la mañana tan solo había dos o tres parejas en el lugar. Sin embargo una vez que llegas te alegras de haber estado ahí y disfrutar del monumental conjunto escultórico esculpido en la roca.
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| Paloma frente al trio esculpido en la roca que representa en el centro a Avalokitesvara con la pintura naranja alrededor de su cabeza en el templo de Buduruwagala. |
El templo de Buduruwagala data del siglo X y lo forman un gran Buda de pie que mide 16 metros de alto, en el centro, flanqueado a los lados por dos tríos de relieves, uno a la derecha cuya figura central representa a Maitreya (el quinto y futuro Buda) y otro a la izquierda representando a Avalokitesvara (El cobodhisattva de la compasión en el budismo Mahayana) que aún conserva la pintura naranja alrededor de su cabeza. Como es costumbre en estos sitios sagrados, nos quitamos las gorras y los zapatos antes de acercarnos al templo y siempre evitando dar la espalda a Buda al marcharnos. De cerca la grandeza de las esculturas nos pareció aún más impresionante.
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| Elena junto al trio de figuras a la derecha del buda de Buduruwagala. |
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| Los 4 posando junto a las cascadas de Ravana. |
Cascadas de Ravana y Pequeño Adams Peak
Otra pequeña parada fue para contemplar las cascadas de Ravana que caían casi al borde de la carretera y que en ese momento estaban muy concurridas. Ishan nos contó que cerca de aquí se encuentra la pequeña cueva de Ravana, llamada así por el dios Ravana que tuvo cautiva a la diosa hindú Sita en este lugar.
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Mónica y Elena en la cima del Little Adam's Peak, desde donde se podía disfrutar de unas magníficas panorámicas. Al fondo se puede ver el Pico de Adán, la quinta cima más alta de Sri Lanka. |
Cuando a media mañana llegamos a nuestro destino, Ella, paramos en la recepción del hotel en el que nos íbamos a alojar para dejar las maletas y emprender seguidamente la excursión que teníamos prevista al Little Adam's Peak. Fue una subida agradable y sin mucho esfuerzo. Al llegar a la cima disfrutamos de las impresionantes panorámicas en 360º. Desde aquí se podía contemplar por un lado el otro Pico de Adán (2.243 m de altitud) que es la quinta cima más alta de Sri Lanka, y por otro las casitas del hotel donde nos íbamos a alojar inmersas en la frondosa vegetación. Por supuesto no resistimos la tentación de hacernos miles de fotos mientras nos tomábamos un refrigerio de agua de coco.
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En esta foto, hecha desde la cima del Little Adam's Peak, se pueden ver al fondo las casitas del complejo hotelero "98 Acress Resort & Spa" en las que nos alojamos en Ella.
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| Los 4 con el Puente de los Nueve Arcos (s. XIX) a nuestra espalda. |
Puente de los Nueve Arcos
En 1864, durante la dominación británica, se inauguró el primer trayecto ferroviario en Sri Lanka, desde Colombo a Ambepussa. Unos años más tarde se hizo la ampliación de la línea férrea hasta el Norte de Ella, y para ello se construyó el Puente de los Nueve Arcos que constituyó una importante obra de ingeniería en aquel momento. El puente fue construido con bloques de piedra y cemento sin refuerzos de hierro ni hormigón. Sus dimensiones de 91 metros de largo, 8 de ancho y 24 de alto impresionan sobre todo por el hecho de no contar con un cuerpo interior de hierro que soporte el peso del mismo.
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| Mónica posando junto a las vías del tren cerca del Puente de los Nueve Arcos. |
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| Un cartel a las afueras de Ella publicitando el Puente de los Nueve Arcos. |
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| Andrés, Jesús y Alberto, seguidos por todo el grupo, caminan por las vías del tren en dirección al Puente de los Nueve Arcos. |
Como el puente está a unos kilómetros de Ella nos llevaron en tuk-tuk hasta un sitio cercano donde nos apeamos para bajar una pendiente que nos llevó hasta las mismas vías del tren. Tuvimos la suerte de que en ese momento pasaba uno y pudimos verlo atravesar el puente, una de las estampas más icónicas del turismo ceilandés. Luego, caminando unos metros por los railes llegamos al puente y lo pudimos ver de cerca. Al día siguiente lo cruzamos pero esta vez ya montados en el tren para hacer el trayecto en ferrocarril desde la estación de Ella a la estación de Nanu Olla, cerca de Peradeniya, donde visitaríamos las extensas plantaciones de te.
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| El grupo esperando a hacer el checking en la recepción del hotel "98 Acress Resort & Spa". |
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| Paloma junto a la estancia del hotel "98 Acress Resort" donde nos alojamos. |
Ella
Ella es una pequeña ciudad cerca de Badulla, la capital de la provincia de Uva. Cuando llegamos estaba bastante animada, con mucha circulación de coches, motos y tuc-tucs, sitios donde comer o tomar alguna bebida y tiendas de todo tipo. Aquí comimos en el "Ella Cafe", uno de los muchos restaurantes que hay en los alrededores de su calle principal, después de nuestra subida al Little Adam's Peak. Nos alojamos en el "98 Acress Resort", un lujoso hotel de casitas de dos pisos a pocos kilómetros de la ciudad rodeado de una espesa vegetación y con preciosas vistas a las colinas. Desde nuestra habitación podíamos contemplar un selvático paisaje con el Pequeño Pico de Adán al fondo.
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| Mónica y Elena se hacen una selfie paseando por la calle principal de Ella. |
Después de comer, Mónica y Elena se dieron un paseo por la ciudad y Paloma y yo nos fuimos con parte del grupo al hotel para recoger las maletas y darnos un baño en la coqueta piscina del recinto.
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| Paloma en la terraza de la habitación del hotel con el Pequeño Pico de Adán al fondo y una romántica puesta de sol. |